ESTUDIO DE MALAQUIAS

INTERMEDIO 1

Escrito por malaquias 03-03-2011 en General. Comentarios (1)

  El diablo, es un enemigo peligroso.

 

   “Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz. Así que, no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.” (2° Corintios 11:14-15). 

 

     El diablo es uno de nuestros enemigos más peligrosos al cual los cristianos nos enfrentamos día con día, él nos rodea y anda buscando siempre nuestros lugares desprotegidos para poder atacarnos y tratar de destruirnos. La verdad, muchas personas no les gusta pensar en la amenaza que el diablo es, uno de los seres más astutos y escurridizos es este y adopta diversos disfraces, con el único objetivo de destruir a todo aquel que le abre la puerta.

 

      Como cristianos, debemos de observar siempre a nuestro alrededor y buscar aquellas áreas de cada uno de nosotros y de nuestras familias que pudieran estar siendo débiles ante los ataques del enemigo, recordemos, que nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino, contra huestes espirituales alrededor de nosotros buscando nuestra destrucción.

 

   Pero para vencer esas fuerzas, el apóstol, Pablo, nos dice: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.” (Efesios 6:11).  Si nosotros los creyentes no tenemos bien puesta la armadura de Dios, jamás vamos a poder estar firmes  contra las asechanzas del maligno y vamos a ser presas fáciles. Aun, nuestros hijos e hijas serán destruidos y corrompidos por el enemigo y seremos derrotados en la batalla.

 

     Pero, no solo pensemos en nosotros mismos, veamos, que de nuestra firmeza espiritual dependen muchas personas más, tenemos a nuestras familias que muchas veces son hechas el plato principal del diablo, porque nosotros nos hemos descuidado, pues ya no oramos, no leemos la palabra de Dios (La Biblia), no ayunamos, ni vamos a la iglesia, a veces ni fe tenemos, en fin, nuestras vidas se han vuelto carnales solamente y dejamos que el enemigo haga de nosotros como él lo desea sin que nosotros podamos hacer nada.

 

     Pero, Jesús, nos dice: “He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.” (Lucas 10:19); El ataque del diablo sobre nosotros es real, sus fuerzas están dispuestas para destruirnos y acabarnos; pero la promesa de Dios es: “nada nos dañará” Porque ahora,  nosotros, tenemos toda la potestad de reprender todas las fuerzas del enemigo y echarlas fuera en el nombre de Jesús de nosotros y nuestras familias, porque el mismo Jesús nos ha dado esa autoridad.

 

    Pero solo basta armarse bien con toda la armadura de Dios, el Espíritu Santo quiere llenar nuestras vidas y quiere hacernos guerreros efectivos contra las fuerzas de maldad, la carne no desea lo que el Espíritu Santo quiere hacer con nosotros, pero si no obedecemos  a la voz de Dios muy pronto podríamos ser destruidos, llevándonos también a nuestros seres queridos.  

Sección 16

Escrito por malaquias 03-03-2011 en General. Comentarios (1)

La promesa del Espíritu Santo

 

   Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días. (Joel 2:28-29)

 

   Hoy día es cuanto más necesitamos que el Espíritu Santo nos llene; Ya que, vivimos en un mundo lleno de grandes peligros espirituales, que solo aquellos que estén completamente llenos del Espíritu Santo podrán soportar los grandes golpes que el diablo y sus demonios nos lanzan todos los días. Pues recordemos que nuestra lucha (la del cristiano) no es de carácter carnal, sino que peleamos contra las fuerzas y los gobernadores de las tinieblas.

 

   Satanás está arreciando en estos días los ataques en contra los hijos de Dios, pues él sabe que le queda poco tiempo y cuantas más almas logre destruir mejor para él, aun si es posible destruir a aquellos que dicen ser “cristianos” Pero, Dios sabiendo esto, nos habla a través del profeta Joel y nos dice: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne….”  En los últimos días podemos ver como esto se cumple, en muchos lugares hay grandes avivamientos y despertares espirituales que uno se queda perplejo al ver la sobrenaturalidad de nuestro gran Dios.

 

   Pero tengo que decir también, que hay muchos de esos grandes avivamientos que así como han surgido, también se han ido; porque se olvidaron que era el poder de Dios obrando a través y por ellos y que no era su poder ni su fuerza la que obraba sobre las personas sino que era el poder de Dios. Muchos hemos confundido el emocionalismo con el verdadero toque y manifestación del Espíritu Santo y creemos que él Espíritu necesita fuentes externas para moverse.

 

  El profeta Joel nos dice que cuando el Espíritu Santo se derrama hay: profecía, sueños y visiones; y todos los que sean llenos podrán tener alguno de ellos. Es necesario que como cristianos nos abramos a la corriente del Espíritu de Dios, pues ya no es tiempo de creer en él o no, sino que debemos invitarle a venir sobre cada uno de nosotros y abrir nuestros corazones para que su poder inunde nuestra vida con toda su gloria y poder.

 

  El cristiano o los cristianos que no tengan como su principal aliado no podrán hacer nada en contra de los ataques del maligno, pues, la ofensiva final del diablo será muy dura y solo aquellos que estemos bien armados con el poder del poderoso Espíritu de Dios lograremos hacerle frente y salir victoriosos en este último enfrentamiento espiritual.

 

   Cristianos, la promesa del Espíritu Santo es para todos nosotros; hay mucho más de Dios para cada uno de nosotros a través de su glorioso Espíritu, no es emoción lo que quiero que entiendas, es el poder de Dios en acción en nosotros y por nosotros para llevar a todos los demás aliento, consuelo, sanidad, salvación, restauración y todo el poder del cielo disponible en las gloriosas manos del Espíritu de Dios.

 

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  Tenemos una morada eterna.

 

   “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa hecha de manos, eterna en los cielos.”

(2° Corintios 5:1).

 

      Los cristianos tenemos la seguridad eterna de que si este cuerpo carnal fuese destruido al abrir los ojos en la eternidad heredaremos lo que Dios nos ha prometido. Para muchos es bien difícil pensar en esto y a un hay quienes todavía no creen en la eternidad y creen que la muerte es lo último que el ser humano va a pasar y después no hay nada en el más halla.

 

    Lo que la Biblia nos dice es diferente, nos dice: “Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.” (Hebreos 9:27), todos los seres vivos que estamos sobre el planeta tierra, tenemos establecido que un día vamos a morir, la Biblia es bien clara en ese punto, el ser humano pasará por la etapa de la muerte una sola vez y luego pasa a un juicio, donde recibirá lo que planto durante su tiempo de vida.

 

   La palabra de Dios nos dice: “El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.” (1° Juan 5:12); aquellos que hemos creído en Jesús y lo hemos hecho el Señor de nuestra vida, estamos seguros aquí y en la eternidad, que viviremos eternamente. Porque hemos creído en nuestro Señor Jesucristo. Aunque nuestro cuerpo sea deshecho tenemos un edificio hecho por Dios que nos aguarda en los cielos, nuestros cuerpos no serán los mismos y lo mejor de todo es que podemos ver a nuestro amado Salvador.

 

   La seguridad eterna de nuestra vida es nuestro Salvador Jesús, no importa si morimos y partimos de esta tierra, sabemos y confiamos que al abrir nuestros ojos en la eternidad, nos encontraremos con nuestro Dios al otro lado y nos abrazará y nos dirá: “Bienvenido hijo mío, entra al lugar de tu descanso eterno, toma posesión de tu heredad.” Pero esto solo será para todos aquellos que nuestros nombres se encuentren inscritos en el libro de la vida.

 

   Y la Biblia nos dice: “Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” (Apocalipsis 20:15), Es duro para miles de personas despertar en el infierno, un lugar descrito por Dios como de tormento eterno y donde los condenados son atormentados por Satanás y los demonios todos los días por toda la eternidad, pero los que ya se encuentran allí, ellos mismos tuvieron la culpa de su condenación eterna; La mayoría escucharon este mensaje y muchos lo ignoraron y ahora se arrepienten, pero para las almas que se encuentran en el infierno ya no hay ninguna esperanza de salir de ese horrible lugar.

 

    Pero, Jesús nos dice: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (Apocalipsis 3:20); La decisión de la salvación o de la condenación eterna es ahora en vida para todos, así cuando la muerte nos llega estaremos preparados para ir al lugar que decidimos ir.

 

Sección 15

Escrito por malaquias 03-03-2011 en General. Comentarios (0)

  Las faltas de los sacerdotes

(Malaquías 1:6-14)

  

      El hijo honra al padre, y el siervo a su señor. Si, pues, soy yo padre, ¿dónde está mi honra? Y si soy Señor, ¿dónde está mi temor? Dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre. Y decís: ¿En qué hemos menospreciado tu nombre?

 

  En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo. Y dijisteis: ¿En qué te hemos deshonrado? En que pensáis que la mesa de Jehová es despreciable.

 

   Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo? Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo? Preséntalo, pues, a tu príncipe; ¿acaso se agradará de ti, o le serás acepto? Dice Jehová de los ejércitos.

 

   Ahora, pues, orad por el favor de Dios, para que tenga piedad de nosotros. Pero ¿Cómo podéis agradarle, si hacéis estas cosas? Dice Jehová de los ejércitos.

 

        En los versículos anteriores vemos el reclamo de Dios hacia los líderes del templo y aun hacia todos los creyentes, él les dice: ¿dónde está mi honra? ¿dónde está mi temor? Nosotros, podemos traducir estas palabras a nuestro tiempo actual, ya que vemos en las congregaciones religiosas de nuestros días la falta de estos dos principales elementos ante Dios (la honra y el temor); hoy día cualquiera se pone al frente de las congregaciones y ofrece pan inmundo y lo peor, que quieren hablar y agradar ellos, que todo el mundo los aclame, pero el verdadero objeto de su misión se perdió por completo.

 

   Entonces, Jesús nos dice: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lc.6.46). Aun estas dos preguntas van dirigidas a todos los cristianos, a aquellos que dicen ser hijos de Dios: ¿Dónde está el temor y la honra a Dios?  Parece ser que eso ya se nos olvidó, o como si no existiera, según las palabras de Jesús: “no podemos decir que somos hijos de Dios sino hacemos lo que él nos dice.”

 

   Dios nos sigue diciendo: “ustedes ofrecen lo peor en la iglesia y creen que con eso me agradan, ofrecen de lo que les sobra, de lo más vil, aun sus propias vidas están manchadas y creen que me agrada lo que veo.”  Él dice: “¿Quién también hay de vosotros que cierre las puertas o alumbre el altar de balde? Yo no tengo complacencia en vosotros, dice Jehová de los ejércitos, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.”

(Malaquías 1:10)

 

     Ya muchos de nuestros ministros han caído en el error, dejaron que el mundo se introdujera en la iglesia y ahora son más amigos del mundo que de Dios y todavía así creen que están agradando y dándole la honra a Dios y en realidad, él les dice: “Yo no tengo complacencia de vosotros, ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.”  Que terrible es esto, porque en el día que muchos de los cristianos mueran y lleguen ante Dios. Dios no los va a reconocer y van a ser lanzados al infierno eterno, porque vivieron una vida que Dios aun no aprobaba.

 

   Jesús, nos dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:21-23).

   Dios nos dice: “Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a mi nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es mi nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos.” (Malaquías 1:11).

 

    Debemos tener siempre presente la grandeza de nuestro Dios y debemos siempre ofrecerle incienso y ofrendas limpias en todo lugar; aun nuestra propia vida debe encontrar su aprobación, pues sino, todo lo que hagamos por su causa estará manchado y sucio delante de su presencia y no obtendremos la aprobación y el respaldo de Dios y será como querer agarrar el viento en nuestras manos.

 

   El apóstol Pablo, nos dice: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, en ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.” (Efesios 5:1-2). Jesús, fue la mayor de la ofrendas de Dios; pero la misma palabra nos aclara que aun él se entregó por nosotros como ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante, ÉL fue acepto a Dios, prueba de como nosotros también debemos ofrecernos así.

 

   El Salmista, nos dice: “Te ruego, oh Jehová, que te sean agradables los sacrificios voluntarios de mi boca, Y me enseñes tus juicios.” (Salmos 119:108) Porque David, sabía, que al que tenía que agradar con lo que hacía o decía era a Dios y no podía cumplir su ministerio sin tener la aceptación o la aprobación de Dios.  Entonces, el apóstol Pablo, nos dice: “Por tanto procuremos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.” (2° Corintios 5:9-10).

                          

    ¡Noticia para los creyentes! Va a ver un juicio para nosotros (los cristianos) también, por si no lo sabías, este se llama: “el tribunal de Cristo” donde un día vamos a estar todos aquellos que mientras estábamos vivos decidimos ser cristianos, allí vamos a recibir lo que cosechamos en vida, Pablo, nos dice: “sea bueno o sea esto malo.”  En ese juicio vamos a conocer quien de verdad era o no acepto ante Dios, allí no vamos a poner excusas pues el gran juez, estará delante de nosotros.

 

    Muchos de nuestros líderes hoy día ya no predican sobre esto. La Biblia nos dice: “Afligíos, y lamentad, y llorar. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.” (Santiago 4:9). La falta de aceptación de muchos de nuestros líderes cristianos de hoy día ha hecho que todos los demás se vuelvan igual que ellos.  Los creyentes deberíamos estar siempre afligidos por ser aceptos a Dios en todo, si nos humillamos delante de Dios, seguramente él nos va a exaltar y todo nuestro trabajo para él será una bendición.

 

     Santiago, nos dice: “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.” (Santiago 4:8) Dios quiere cristianos limpios en todos los sentidos, Dios desea líderes llenos de su Espíritu Santo pero también aceptos en todo ante él, él no acepta que tengamos doble ánimo y corazón sucio, él nos quiere limpios y blancos de nuestras vestiduras, es más, Dios no quiere que tengamos nada de qué avergonzarnos, pues él regresará por una iglesia que no esté contaminada por el mundo y que se encuentre apartada para Dios.

Sección 14

Escrito por malaquias 03-03-2011 en General. Comentarios (0)

 La gran comisión.

 

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” (Mt.28:19-20).

 

       Mientras que Jesús dedicó su ministerio a Israel (Véase Mt.10:5-6), la proclamación de su Señorío, y el llamado a reconocerlo, se extiende a todas las naciones. Los discípulos deben reconocer su alianza con Cristo por medio de la señal del bautismo, que es administrado bajo la autoridad del Dios trino. (Padre, Hijo y Espíritu Santo). En base a estos versículos, El contenido de la futura enseñanza de los apóstoles se desprenderá de lo que Jesús les había mandado a proclamar.  Jesús les asegura su presencia todos los días mientras se dirigen a cumplir la misión que Dios les ha encomendado.

 

      Igualmente, nuestro mensaje debe estar basado en estos versículos y debemos ir a todas las naciones y a todos los hombres a proclamar las buenas nuevas de Jesucristo. Jesús nos dice: “…La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos; por tanto, rogad al Señor de la mies que envíe obreros a su mies.” (Lc.10:2). La verdad, es, que el trabajo de evangelización es mucho todavía en todo el mundo, pero hay muy pocas personas que están dispuestas a ir y anunciar el evangelio.

 

       Jesús, nos dice: “¿No decís vosotros: Aún falta cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.” (Jn.4:35), vivimos en tiempos finales y es ahora el momento que por misericordia y  gran amor vayamos a todas esas personas que aún no conocen a Cristo y les presentemos el plan de salvación para sus vidas. Hoy es el tiempo cuanto más debemos cumplir la gran comisión por que un día de estos, la iglesia será quitada de la tierra, y entonces, miles de almas no podrán ser salvas jamás.

 

      Dios nos dice: “Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no lo amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.” (Ez.3:18) Nosotros, “los cristianos” tenemos una gran responsabilidad ante Dios, hemos sido enviados a anunciarles el evangelio a todos los hombres y aun sabiendo esto, muchos no queremos ir a hacer ese trabajo, pero, nos hemos olvidado que el peso de todas esas personas que ya se condenaron a causa de nuestra propia negligencia va sobre cada uno y un día Dios nos pedirá cuentas de todas esas almas que se condenaron por nuestra culpa.

 

      También, Dios nos dice: “Pero si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.” (Ez.3:19)

 

      Cuando les hablamos a las personas y les anunciamos el evangelio y ellas no quieren apartarse de sus malos caminos, nosotros quedamos eximidos de toda culpa y responsabilidad sobre sus vidas, y ya la sangre de ellos no está más sobre nosotros, porque sí les dijimos y les predicamos pero ellos no entendieron el mensaje o no quisieron entender y prefirieron una vida de pecado y separación de Dios. Vemos, entonces, que Dios tomará en cuenta todos los esfuerzos que nosotros hagamos por llevarle el mensaje del evangelio a este mundo perdido.

 

      Quiere decir, que, no podemos ser cristianos solo de templo o en papel; tenemos que salir de nuestros edificios y de nuestro papel e ir a ese mundo perdido a rescatar las almas que necesitan ser rescatadas; Como ya hemos visto, la responsabilidad que hay sobre cada uno de nosotros es muy gigante y es hora que nos levantemos y entendamos que estamos en esta tierra con el único objetivo de “Ir y hacer discípulas a todas las naciones.”

 

  Ojala y Dios quiera que todos entendiéramos esto y tomáramos acción, sin lugar a dudas, impactaríamos a este mundo y miles serían salvos. Pero, para poder entender, primero debemos sentir profundo dolor por todas esas almas que se pierden o están a punto de condenarse. Los cristianos debemos sufrir por todas esas personas (hijos, hijas, esposos, familiares, amigos, vecinos, conocidos, políticos, artistas, suegros, suegras, pandilleros, ladrones, prostitutas, brujos, homosexuales, drogadictos, etc.) todas las personas necesitan que la iglesia de Cristo salga de las cuatro paredes del templo y se ponga en acción y vaya a las calles y las rescate de la condenación eterna que está sobre todos los hombres impíos.

 

(c) 2011 BNMUNDO PRODUCCIONES S.A.

Sección 13

Escrito por malaquias 21-02-2011 en General. Comentarios (0)

Los diez mandamientos.

                      (Éxodo 20:1-17)

 

   En estos días es necesario que nos recordemos de la ley divina.  El motivo de la caída del ser humano, es que él piensa que lo sabe todo y a humanizado todos los aspectos de la vida, dejando a un lado lo divino, que en realidad, tiene más peso que lo terrenal; vemos a diario como las leyes humanas fracasan y son violadas; pero de una cosa si estoy seguro, que aunque muchas veces parezca que la ley divina es manoseada y olvidada, y quebrantada, esta tiene mucho más peso sobre todos los hombres que cualquier otra ley y debería constituirse en las leyes que rijieran  todos los paises del mundo, para que las personas temierán y obedecierán lo que Dios nos manda.

 

    A continuación te presento la tabla de los diez mandamientos, la numeración la he puesto para distinguir cada uno de ellos, recordemos, que está ley le fue dictada a Moises en el Monte Sinaí para el pueblo de Israel. Creo que si todavía la pusieramos en practica, en el mundo no tendríamos todos los problemas que tenemos y que las otras leyes humanas aun no han podido controlar. 

 

Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

 Yo soy Jehová tu Dios, qure te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

 

  1) No tendrás dioses ajenos delante de mí.

  2) No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en  la tierra, ni en la aguas debajó de la tierra. No te inclinaras a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, y hago misericordia a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos. 

  3) No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

  4) Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagás en el obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

  5) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

  6) No matarás.

  7) No cometerás adulterio.

  8) No hurtarás.

  9) No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

10) No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

 

 Creo que si está ley todavía se aplicará ya muchos hubiesemos sido juzgados y quizas nos hubiera tocado la muerte, Pero, ahora Dios nos dice:

 

 "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras,para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8-9)

 

  La ley dictaba la muerte del transgresor, pero el Hijo de Dios vino a librarnos y ahora nuestra salvación o condenación no dependen de la ley, porque vivimos en un tiempo que se llama "tiempo de la gracia" y ahora por la gracia de Dios por medio de la fe en Cristo Jesús podemos ser salvos y esto es un regalo de Dios.

 

  ¡Gracias a Dios! la salvación ahora es un regalo, porque si fuera por cumplir la ley, seguro que nadie podría ser salvo, pero la salvación no es por obra para que nadie se glorie, ni tampoco la salvación será por cumplir con los "diez mandamientos"; Dios te regala la salvación por medio de la fe, pero sí tienes que vivir tu vida siempre obedeciendo lo que Dios te solicita en las tablas de la ley divina.

 

¡Vivamos para hacer lo que Dios nos pide!

 

 

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